Hoy más que nunca, la resiliencia organizacional es esencial en la estrategia empresarial. La pandemia de COVID-19 no creó la necesidad de resiliencia, pero sí la puso en la palestra. De acuerdo con el estudio internacional PSY-COVID, que contó con la participación de universidades de 15 países diferentes, el 40% de un grupo de 5.000 personas encuestadas, consideró sentirse más resilientes después de la pandemia. Este aumento en la percepción personal de resiliencia destaca la importancia de fomentar la resiliencia organizacional como un reflejo de fortaleza colectiva.
Así como las personas han tenido que adaptarse, fortalecerse y asumir con optimismo los desafíos del entorno, de igual forma lo han hecho las compañías al verse afectadas, de manera directa, por el confinamiento y, más recientemente, por un nuevo período mundial de recesión.
La resiliencia organizacional se manifiesta en aquellas empresas capaces de adaptarse y recuperarse ante interrupciones imprevistas y tiempos difíciles, pero también ante desafíos positivos (como la necesidad de crecimiento exponencial) que puedan hacer tambalear su desempeño. En tanto, sin una sólida resiliencia organizacional, las empresas pueden enfrentar la pérdida de talento, de ingresos e incluso el cierre de la compañía. ¡Profundicemos en este tema clave!
La resiliencia organizacional, especialmente en tiempos de incertidumbre o estabilidad, ofrece una ventaja competitiva porque hace que la compañía permanezca alerta y preparada para responder a los desafíos.
Un estudio realizado por el grupo BSI, llamado Organizational Resilience: Building An Enduring Enterprise, informó que un 80% de gerentes y ejecutivos consideran que la resiliencia organizacional es crucial para el crecimiento sostenible. Las organizaciones que tienen esta característica abordan los desafíos políticos, económicos, tecnológicos y ambientales como oportunidades para mejorar y crecer, y no como obstáculos.
Y no solo saben manejar estas situaciones, sino que también inspiran confianza a las personas dentro y fuera de la organización. Como resultado, se obtiene una compañía con capacidad de respuesta ante los desafíos.
Promover la resiliencia organizacional es fundamental para:
De esta manera, la resiliencia en las organizaciones las hace mucho más competitivas y resistentes en sus ciclos de vida en general, cobrando una mayor relevancia en tiempos de crisis.
Durante los últimos años, se ha llevado a cabo una gran cantidad de estudios e investigaciones que analizan los sistemas complejos de aprendizaje y cómo pueden adaptarse con éxito a los entornos cambiantes.
Por ejemplo, un artículo de investigación escrito por Dean Robb, llamado Building Resilient Organizations, afirma que las organizaciones resilientes desarrollan de manera activa y consciente sistemas de adaptación y rendimiento al vincularlos sobre la estructura, habilidades y cultura de la compañía. El autor explica que se necesita un largo proceso de cambio, pero que se puede empezar haciendo lo siguiente:
Uno de los factores más importantes que impulsa la cultura resiliente en una organización es un líder comprometido, que entiende y apoya a su equipo de trabajo.
La falta de apoyo de los directivos genera el riesgo de tener una fuerza laboral poco comprometida y, por lo tanto, una cultura empresarial débil. Una manera de crear un vínculo más sólido entre los líderes y el personal es establecer una comunicación horizontal y vertical equilibrada.
Los líderes de culturas resilientes deben asumir la responsabilidad de involucrar efectivamente a sus empleados y, durante períodos de transición o críticos, tomar decisiones difíciles para proteger tanto a la organización como a los miembros de su equipo.
Se debe proporcionar una dirección clara, con estrategias y objetivos realistas y alcanzables. Cuando los empleados y los equipos conocen con claridad de qué son responsables, pueden utilizar su energía de manera efectiva en torno a objetivos compartidos. También es importante celebrar las victorias sin importar lo pequeñas que sean.
El entorno laboral puede ser un lugar abrumador y estresante, sobre todo cuando se experimentan cambios o interrupciones por situaciones poco usuales. Por ello, en lugar de fomentar que los colaboradores se mantengan solos, es más efectivo crear un entorno de trabajo más social y seguro.
De esta forma, el personal puede colaborar dentro de las comunidades profesionales constantemente, compartir sus intereses y crear conexiones sociales con sus colegas. Esto fomenta la colaboración entre pares.
La gestión del conocimiento es fundamental para incorporar la resiliencia en las organizaciones, pero las compañías a menudo no logran integrar las innovaciones con éxito, ya que los resultados pueden ser difíciles de medir y es preferible centrar los esfuerzos en elementos más tangibles. Para lograrlo, los avances tecnológicos ofrecen muchas oportunidades de diseñar sistemas de gestión del conocimiento abiertos y ágiles.
Al usar tecnologías basadas en la nube, el intercambio de conocimiento puede llegar a una mayor cantidad de empleados, es más fácil de realizar y al mismo tiempo se puede almacenar información de manera segura para tiempos futuros. Considera invertir en innovación que facilite los procesos de cambio y prepare tu organización para escenarios turbulentos.
Algunas estrategias para promover la prevención son:
El panorama de riesgos y cambios disruptivos es complejo y cambia constantemente. Desastres naturales, fallas en la cadena de suministro, riesgos geopolíticos, pandemias… Las organizaciones deben prepararse para cualquier tipo de riesgo.
Para hacerlo, es importante enfocarse en puntos clave que permitan a la compañía sobreponerse a situaciones adversas. En este sentido, la resiliencia:
Para finalizar, queremos invitarte a conocer una plataforma de bienestar que puede ayudar a los líderes de tu organización y a los equipos de trabajo a ser más resilientes. ¡Descubre el Efecto Betterfly!