En la actualidad, enfatizar una cultura corporativa innovadora y centrada en las personas fortalece el compromiso de los colaboradores. Trabajar ya no solo se relaciona con un oficio o esfuerzo, sino con una recompensa que trasciende lo monetario.
Para las nuevas generaciones, la ética y los valores dentro de una cultura corporativa sólida son tan importantes como el salario emocional. Si bien no se descarta la importancia del salario económico, las estadísticas de retención señalan que los empleados pueden dejar sus labores si sienten que no trabajan en un ambiente amigable.
Estudios realizados por la consultora Gallup, el 43 % de los trabajadores del mundo experimentan estrés a diario, lo que aumenta el riesgo a padecer de burnout o desgaste laboral y termina en una renuncia o despido.
Por ello, como parte de una cultura corporativa innovadora, las empresas deben apoyar a sus colaboradores con herramientas y procesos que los acompañen intra y extramuros.
La cultura corporativa del bienestar se centra en poner a la persona en el núcleo de todas las acciones. ¿Cómo se logra esto? ¡Con innovación!
En la cultura corporativa, la innovación se convierte en un pilar esencial para la transformación y crecimiento empresarial. ¿Cómo se llega a desarrollar estructuras dentro de la compañía que sean eficientes y que pongan a la persona (colaboradores y clientes) en su centro?
Una cultura corporativa efectiva requiere de gestores humanos abiertos a tendencias globales, plurales y diversas. Que puedan ser agentes de cambio, dispuestas a transformar lo establecido.
Para ello, la capacitación y la educación son esenciales. El perfil del gestor de talento humano ya no es “utilitario”, es más estratégico e integral.
Conocer la cultura corporativa y apostar por la innovación como esencia, permite que la compañía vaya un paso adelante de la competencia, crezca y escale de forma sostenible.
A su vez, la práctica de la innovación debe ser parte fundamental de la cultura empresarial y no limitarse a un solo departamento. Debe considerarse un valor fundamental y una actividad constante que forme parte de los cimientos de la compañía.
Para tomar la innovación como bandera debe haber un cambio de mentalidad o una mentalidad orientada hacia lo disruptivo. Hay algunas características que definen esta manera diferente de pensar y hacer las cosas:
Cada persona y ambiente de la compañía debe favorecer la apertura, compartir las distintas perspectivas en torno a un aspecto. Este tipo de contextos permite que los colaboradores se sientan parte y pierdan el temor a expresarse.
¿Cómo lo viven en las empresas? En los ambientes cerrados predomina la crítica, la burla y el miedo. En los ambientes abiertos se escucha con atención, se comunica de forma asertiva y se toman en cuenta puntos de vista distintos.
El trabajo en equipo genera nuevas ideas, da sensación de apoyo y facilita lidiar con la frustración. El espíritu colaborativo es una habilidad blanda demandada en la actualidad.
¿Cómo se vive en la práctica? Las personas están dispuestas a ayudar a otros porque saben que la meta es compartida.
Solo consiste en saber cómo funcionan las cosas o imaginar qué se podría lograr con ciertos elementos, es pavimentar el camino a través del aprendizaje para desarrollar nuevos conocimientos y enriquecer las habilidades.
¿Cómo privilegiar la curiosidad? Impulsando las preguntas. Cuestionando el “deber ser” y encontrando nuevas formas más eficientes de hacer las cosas.
Saber manejar los cambios es esencial para alcanzar la innovación. Adaptarse a las circunstancias y trabajar con los recursos disponibles contribuye a alcanzar metas.
¿Cómo ser más flexibles? Definamos la meta y los procesos. Luego dejemos el resto del espacio para la creatividad y la superación de obstáculos con los recursos disponibles.
Ver el fracaso como una oportunidad de crecimiento, desmontar su concepción negativa, facilita que se puedan calcular riesgos, se asuman y se pueda construir un aprendizaje significativo desde la experiencia.
¿Cómo se vive en la práctica? Se promueven los experimentos y se construyen ambientes seguros para fallar y aprender, sin miedo o vergüenza.
Ahora, con la intención de desarrollar este mindset, la organización tiene que crear espacios y establecer rutinas que permitan el crecimiento de estas características.

Generalmente se tienen trabajadores de varios equipos, porque la presencia de personas de diferentes áreas de conocimiento genera nuevas ideas.
La organización debe apostar por educar a su equipo en las tendencias actuales de la industria y en habilidades blandas. Esta formación debe ser continua en el tiempo y tener objetivos claros.
El caso de Betterfly es un ejemplo de ello. Es una plataforma que fomenta una vida saludable donde el ejercicio y la meditación, por ejemplo, se integran al día a día del colaborador.
Usar una herramienta como esta no solo impactará sobre la salud del colaborador (debido a todos los beneficios que ofrece), sino también sobre otras personas como sus compañeros de trabajo, familia y comunidad en general (a través de las donaciones que se hacen a causas sociales).
Estas herramientas tendrán un impacto transformador en la cultura corporativa, evidenciándose en el día a día de los colaboradores. Para ello, es importante que sea medible puesto que innovar por innovar, no es sostenible. ¡Debe generar resultados!
Cultivar una cultura corporativa innovadora en la práctica laboral requiere combinar herramientas, procesos y equipos eficazmente para adaptar estrategias reales que se relacionen con el contexto único de la organización.